visitas al blog

Mostrando entradas con la etiqueta CONSEJILLOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CONSEJILLOS. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de enero de 2019

El Cartero Real

CARTERO REAL

Cartero Real de los Reyes Magos: ¿Quién es el Príncipe Aliatar?

Muchos niños están ultimando todos los detalles de su carta para entregársela al cartero real, que será el encargado de entregársela a los Reyes Magos.
Cartero Real de los Reyes Magos: ¿Quién es el Príncipe Aliatar?


Todos los años miles de niños en nuestro país y parte del extranjero preparan con ensueño la carta de regalos para ser enviada a los Reyes Magos. Durante los días de Navidad tienen cuidado de acordarse de todos aquellos presentes que desean, no solamente para ellos mismos, sino también para sus seres queridos, y los escriben en dicha carta con mucho esmero e ilusión. Sin embargo, cuando se dirigen a entregarla no se encuentran con los tres Reyes Magos de Oriente ni con uno de ellos, sino que en su lugar se encuentra un paje, vestido de un modo similar a ellos, quienes les sienta en sus rodillas, escucha sus peticiones, se guarda su carta y les regala un caramelo. En muchas ocasiones los más pequeños se preguntan quién es dicho personaje y este no es nada más ni nada menos que el Príncipe Aliatar, encargado de recoger nuestra lista de deseos y hacerla llegar a los Tres Reyes para que cumplan su magia como cada año.
El Cartero Real es un mensajero de los Reyes Magos
El Cartero Real es un mensajero de los Reyes Magos

¿QUIÉN FUE IBRAHIM ALIBATAR?

Este famoso guerrero fue defensor del reino de Granada y llegó a ser caudillo de este reino nazarí. El rey Boabdil le agradeció enormemente su lucha y defensa del reino, pero también se enamoró de su hija Morayma. Con el beneplácito de su padre, el rey se casó con su hija y se convirtió en la única mujer de su vida. Este hábil guerrero murió en el campo de batalla, durante la guerra de Loja. Por sus hazañas, su valentía y su excelente relación con el rey Boabdil, Alibatar se convirtió en un héroe para el pueblo que prevaleció con su fama hasta la actualidad.
Fue su trabajo como mensajero o guía por las diferentes ciudades del país que le convirtieron en referente para convertirse en el personaje perfecto para recoger las cartas de los niños y llevárselas a los Reyes Magos días antes de la noche del 5 de enero. En localidades como Loja y Granada este personaje es altamente conocido y muchos niños lo conocen como el Cartero Real, ya que saben que de él depende que su carta de deseos llegue a manos de los Reyes de Oriente: Melchor, Gaspar y Baltasar.

combatir el frío

En estas fechas navideñas, a pesar del frío, pasamos mucho tiempo en la calle, ya sea para realizar compras y regalos, celebrar la entrada del nuevo año o simplemente para disfrutar del especial ambiente que durante estas semanas se vive en las ciudades. ¿Pero sabemos cómo combatir estas bajas temperaturas adecuadamente?
La respuesta es que no, ya que habitualmente protegemos nuestro torso con capas y capas de ropa y prendas de abrigo, dejando al descubierto partes del cuerpo que tienen mucha mayor facilidad para sentir el frío. Sin ir más lejos, las manos y los pies son las zonas que mejor debemos proteger, puesto que cuentan con un menor flujo de sangre y una peor circulación y por lo tanto son más susceptibles de enfriarse. Es mucho más importante salir a la calle acompañado de nuestros guantes o de un calzado calentito que llevar un abrigo que nos aporte mucho calor pero que deje al descubierto nuestras extremidades.
Nuestro cuello y nuestra cabeza son otras de las partes de nuestro cuerpo que más solemos descuidar a la hora de salir a la calle en invierno y realmente no vamos desencaminados, ya que debido a la gran cantidad de sangre que riega esta zona del cuerpo, cuello y cabeza tardan más en enfriarse y notar las bajas temperaturas. Sin embargo, a nadie se le escapa que las orejas sí son realmente sensibles a las bajas temperaturas y a poco que el ambiente sea gélido, se vuelven inmediatamente rojas como medida de prevención del cuerpo, que envía un aporte extra de sangre para evitar su enfriamiento. Así pues, en nuestras aventuras navideñas también haremos muy bien en ir acompañados de un gorrito de lana que nos haga ir totalmente aislados de las inclemencias invernales.


Otra de las curiosas costumbres que tenemos en invierno es abrigar nuestro torso hasta parecer una cebolla y en la parte inferior vestir unos pantalones vaqueros, que a veces nos valen para todo el año. Bien es cierto que las piernas no son de las partes del cuerpo más sensibles a enfriarse, pero… ¿a quién no le ha pasado que se ha sentado en un banco de madera o de piedra y se ha tenido que levantar automáticamente porque su trasero se quedaba automáticamente helado? Evidentemente sabemos que usar dos pantalones puede ser algo realmente incómodo, pero no estaría de más usar unos diseñados exclusivamente para la estación del año.

ALIMENTACIÓN EN EL TRABAJO







Muchas veces no ponemos atención alo que nos metemos a la boca en nuestro día a día. Nos atrapa el trabajo y descuidamos tener una buena alimentación.
No nos tomamos tiempo para desayunar, comemos un bollo con un café rápido en el bar de al lado del trabajo, tiramos de sándwich llenos de grasa y azúcar de las máquinas expendedoras, comemos rápido delante del ordenador o, incluso, nos saltamos la hora de la comida,opta por un desayuno saludable.

La alimentación en el trabajo, coaching nutricional

Las consecuencias de todas estas conductas nutricionales son realmente negativas: mayor estrés laboral, absentismo, desconcentración, disminución de reflejos, irritabilidad, mal humor, dolor mayor abdominal, hipoglucemias, bajadas de tensión e, incluso, colon irritable.
Tanto el trabajador como el empresario deberían tomar conciencia, cambiar su actitud y darle suficiente importancia a cuidar nuestra alimentación. Las consecuencias negativas no sólo afectan a la vida laboral, también a la personal.
Lo mínimo que nos puede pasar es tener una mala actitud en el trabajo pero podemos tener problemas de salud graves que frenen nuestra vida.
Sí el empresario quiere obtener una mayor rentabilidad en su negocio debería invertir en su capital más preciado, sus trabajadores. El bienestar y satisfacción de los empleados repercutirá de manera directa en los beneficios. 

Una deficiente alimentación en el trabajo, afecta a la salud

Cuando un trabajador está sano, es más eficiente, está atento y lleno de energía. Esto disminuye los riesgos de accidentes laborales, se gestionan mejor las situaciones de estrés  y, según un informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud), incrementa los niveles de productividad un 20 %.
Con estos datos, podríamos decir que invertir en información y educación alimentaria de los trabajadores de cualquier empresa sería beneficioso.
Incluir un descanso obligatorio de 30 o 45 minutos para comer algo saludable, prohibir comer delante del ordenador, incorporar productos sanos en las máquinas expendedoras o invertir en desayunos o menús equilibrados podría ser una solución para acabar con parte del absentismos laboral.
Además de que la empresa se implique en la alimentación de sus trabajadores, éstos deben poner especial atención a cuidar su principal recurso en el trabajo: el cerebro (ver mas sobre alimentos saludables para el cerebro).
La red de neuronas y conexiones cerebrales funcionan gracias a los neurotransmisores, proteínas formados por aminoácidos. La tirosina y el triptófano son los principales aminoácidos para estar alerta, motivado, atento y alegre, algo esencial en nuestra jornada laboral. 
Podemos encontrar estos componentes en la carne blanca, los huevos, pescado azul, lácteos, semillas de sésamo o girasol, garbanzos, lentejas, plátano, piña y alcachofas.

El trabajo, la alimentación y las grasas

Otro dato a tener en cuenta en nuestra productividad son las grasas.
 Las grasas son fundamentales para el funcionamiento de nuestro organismo, especialmente nuestro cerebro, sin ellas no podría producir los impulsos eléctricos necesarios para efectuar la comunicación neurológica.
Cuidado con la selección de las grasas que tomamos, nada de bollería o elegir fritanga en el menú del restaurante. Debemos comer grasas monoinsaturadas como las del aguacate, las almendras o el aceite de oliva y grasas poliinsaturadas como el omega 3 o el omega 6, las podemos encontrar en el salmón, la caballa, las semillas como el lino y la chía o frutos secos como las nueces.
Concluyendo, promover hábitos saludables alimentarios en la empresa es algo bueno tanto para el trabajador como para la corporación.
Una buena alimentación favorece al rendimiento del trabajador, aumenta la rentabilidad de la empresa y, además, asegura la salud física, intelectual y mental global.
Tener trabajadores sanos en las organizaciones que promuevan la salud, ayudan a reducir el gasto que comporta para el trabajador, el empresario y la sociedad en general. 

jueves, 3 de enero de 2019

LA MENOPAUSIA




Menopausia, esa etapa tan poco deseada. Hoy has tomado conciencia de que ya van 3 meses que no te viene la regla y estás segura de que no estás embarazada, de pronto te viene una idea a la cabeza: Estaré ya entrando en ...
y enmudeces, no te atreves a decir la palabra que sigue, te cuesta trabajo aceptar la situación, solo tienes 48 años y te parece mentira que haya llegado para ti la época de La Menopausia, sí esa etapa que muchas mujeres tienen miedo hasta de pronunciar, que les da vergüenza reconocer y que tratan de ocultar el mayor tiempo posible: La Menopausia también conocida como climaterio femenino.

¿Por qué tenemos miedo a la Menopausia?

Tenemos asociada la palabra Menopausia a la palabra “envejecer” y Hoy se teme envejecer, hay un concepto acerca de que lo viejo no sirve, se lo considera descartable, nada se conserva por mucho tiempo, hasta los electrodomésticos están programados para que duren solo unos años y tengamos que comprarnos unos nuevos. Lo viejo es visto como algo negativo.
El modelo social actual es el de la eterna juventud física, cuerpos perfectos, sonrisas exultantes y las personas exitosas en la vida son las que tienen menos de 40 años. Nunca antes hubo tantos problemas con el período de la menopausia en la vida de una mujer adulta como los que hoy en día existen.
Hace 50 años atrás, la menopausia era tomada como algo natural donde la mujer dejaba de menstruar, ya no podía engendrar y entraba naturalmente a otra etapa de su vida, con la enorme riqueza que ello implica, una mirada mayor hacia adentro de una misma, más dedicación a tareas creativas.
Hoy la vida agitada de las ciudades, el condicionamiento social en relación al modelo que hay que cumplir, la valoración de laboralmente, la falta de un proyecto de vida relacionado con algo no material, la vida sedentaria, la mala alimentación, el consumo de tanta química y excitantes del sistema nervioso, el estrés, la insatisfacción y frustración personal, la resistencia al cambio, hacen que la mayoría de las mujeres pasados los 45 años, sino antes, tengan trastornos relacionados con el funcionamiento hormonal.

Sintomas de la menopausa, como nos afecta 

No lo vamos a negar, durante la menopausia o  climaterio femenino, existen cambios hormonales, desaparecen los estrógenos, lo cual implica un reacomodamiento físico y psicológico.
La caída de los estrógenos y la progesterona, afecta a los lóbulos temporales y a la zona limbica, y esto puede causar algún pequeño trastorno. Pero está bien documentado que el problema no está en los niveles hormonales por sí mismos, los síntomas son señales de la mente y el cuerpo que nos indican que hemos llegado a una nueva fase de desarrollo, una oportunidad de curación y crecimiento.
Nuestra cultura nos lleva a creer que los síntomas, como la irritabilidad y cambios de humor, son simplemente consecuencia de “las hormonas furiosas” y no tienen nada que ver con nuestra vida. Nada más lejos de la realidad, detrás de muchos de los cambios hormonales que se producen en el cuerpo y en el cerebro, hay  (situaciones laborales no satisfactorias, problemas con los hijos o la pareja, situación económica etc.).

miércoles, 2 de enero de 2019

vuelta a la rutina

Consejos de César Canales, médico y deportista

Cómo retomar el ejercicio físico después de Navidad


retomar-navidad

Reiniciar el ejercicio físico después de la relajación navideña debe ir acompañado de varias precauciones para no lesionarnos. César Canales nos recomienda no estresarnos y tomarnos este paréntesis como una etapa de regeneración de nuestro organismo. En cualquier caso, la vuelta al entreno debe ser placentera y no ligada a ninguna imposición. Se debe retomar la senda deportiva, pero con cuidado, controlando los excesos y permitiendo a nuestro cuerpo readaptarse.
El médico y corredor de montaña César Canales asegura que en Navidad nos relajamos en nuestras costumbres y hábitos, “levantamos el pie del acelerador y cometemos los inevitables excesos”, aunque seamos de los que hacemos deporte, nos cuidamos y nos sacrificamos. Pero llegadas estas fechas, “muchos aficionados al entrenamiento y el deporte ya tienen en mente retomar la actividad más fuerte que antes”.

SIN EXCESOS

César Canales recuerda que el inicio de la actividad después de las fiestas navideñas “debe ser placentera y no ligada a imposición”. Se debe retomar la senda deportiva pero con cuidado y controlando los excesos. El cuerpo se ha habituado a comer y beber más de la cuenta, así que ahora es el momento de la ‘desintoxicación’.
“Deberemos pasar un poquito de hambre ya que, tan solo al volver a comer de forma habitual ya nos parecerá poco respecto a la ingesta de estos días. Volveremos a la comida ligera y esto acentúa un poco la perdida de peso en la primera semana, volviéndonos a sentirnos más ‘ligeros’. Tras este periodo normaliza tu ingesta calórica en función de la actividad que realices”.

READAPTANDO NUESTRO CUERPO

La vuelta al ejercicio “hay que tomársela con calma. No volver intentando recuperar en dos sesiones lo que hemos perdido en estas dos semanas. Debemos comenzar suave, readaptándonos y de modo progresivo. De este modo en dos, tres sesiones volveremos a tener esas sensaciones tan positivas. Es más, probablemente regresemos con la musculatura regenerada y con más chispa”.
Para ello “planificaremos la semana con antelación y procurando no improvisar. Calcula los esfuerzos de modo que sean ligeros en la vuelta al trabajo y tu sensación subjetiva de esfuerzo sea liviana. Insisto, comienza con hambre de actividad”.
En caso de sobrepeso, “deberemos plantearnos un calendario de pérdida a largo plazo. Planifica tu pérdida de modo coherente por ejemplo un kilogramo en un mes y hazlo a base de aumentar tu actividad física sin limitar excesivamente la ingesta calórica. Al ‘normalizar’ el consumo calórico respecto a la Navidad, pero aumentando a la vez el gasto, perderemos peso y probablemente no se recupere”.

PERIODO REGENERATIVO

Es conveniente tomarse “la vuelta al trabajo deportivo como la vuelta después de un periodo regenerativo. Estos periodos se incluyen en la preparación de cualquier atleta para regenerar el cuerpo del daño diario del entrenamiento, así que planifica estos días como rutina de entrenamiento”.
El entrenamiento “en líneas generales, se planifica en periodos de carga y de descanso. A toda carga le debe seguir un periodo equivalente de descanso que consiga recuperar las energías perdidas con el ejercicio y, además, consiga que las adaptaciones del organismo al esfuerzo sean evidentes”.
Para ello “podemos planificar semanas de carga progresiva, hasta que llegamos a una que denominamos impacto, por lo general la más dura. Posteriormente, realizamos una de ajuste, que suele ser de descanso activo”. Cuando encadenamos “varios ciclos de estos, suele venir bien un periodo regenerativo y después de éste, volvemos a las cargas”.
Si nos hemos tomado las Navidades como periodo regenerativo, ahora es el momento de las semanas de carga. Pero recuerda, ¡planifícalas de modo progresivo! Por ejemplo:
  • La primera semana tres sesiones donde el ritmo sea llevadero.
  • La segunda semana cuatro sesiones con un día más intenso, que cueste un poco de realizar.
  • La tercera semana cuatro sesiones. De estas, dos sesiones con dos días fuertes habitualmente el segundo y el quinto. Alterna disciplinas que te lo harán más llevadero.
    Y por último, César Canales recomienda “tener paciencia. A veces los excesos han sido mayores de lo que pensábamos y volver a las rutinas es cuestión de tiempo y perseverancia. ¡Así que no desistas!”.

martes, 1 de enero de 2019

! LA TEMIDA RESACA DE NOCHEVIEJA



Prevenir es mejor que curar: así puedes evitar la resaca de Nochevieja

Prevenir es mejor que curar: así puedes evitar la resaca de Nochevieja

Más allá de su explicación científica, la resaca tiene algo de venganza del karma: todo poder conlleva una responsabilidad y toda borrachera conlleva pasar una mañana hecho polvo sobrellevando el dolor de cabeza, el cansancio, los mareos y la sensación generalizada de habernos pasado una apisonadora por encima.
Para muchos, esta es una descripción bastante exacta del 1 de enero, un día que se pasa pagando la factura de la fiesta que nos hayamos corrido en la noche de Fin de Año.
Pero debes saber que si bien la resaca es en muchos casos como decimos un ejemplo de justicia cósmica, hay algunas cosas que puedes hacer para prevenirla.

1. Bebe con moderación (o no bebas en absoluto)

champán-copas-brindar
Vale, es difícil, pero ahí está: si no bebes alcohol, no tendrás resaca. ¿Es simple, no? Recuerda además que el alcohol tiene muchos efectos perjudiciales en nuestro cuerpo, más allá del malestar del día siguiente, y que no hay ninguna cantidad de alcohol segura para el cuerpo, por pequeña que sea. Todo suma y todo cuenta.

Si vas a beber, ten en cuenta que la severidad de una resaca depende de la cantidad del alcohol que bebas. No hay una unidad universal, ya que cada uno tiene distintas sensibilidades al alcohol. De hecho, se calcula que una de cada cuatro personas nunca tiene resaca, beba lo que beba.
Si no es tu caso, simplemente recuerda que la resaca va en proporción a lo bebido, así que, para evitarla, trata de moderarte.

2. Bebe mucha agua

beber-agua
El alcohol es una sustancia diurética que te hace orinar mucho más que si bebieses la misma cantidad de otro líquido, como agua. Esto contribuye a deshidratarte, y aunque la deshidratación no parece el principal factor causante de la resaca, sí que hace empeorar algunos de sus síntomas, como la sed, el dolor de cabeza o los mareos.

Por suerte, esto es fácil de solucionar: bebe mucha agua. Un buen consejo es beber un vaso de agua después de cada copa o bebida alcohólica que termines. Otro es beber un vaso de agua grande antes de irte a dormir.

botellas-alcohol
3. Evita las bebidas con congéneres

El etanol es el principal componente del alcohol de las bebidas alcohólicas, pero cuando el azúcar fermenta para generarlo, produce también otros componentes, llamados congéneres, como el metanol o la acetona.
Estas sustancias químicas son tóxicas y está demostrado que su presencia acentúa y empeora las resacas. No todas las bebidas alcohólicas contienen la misma cantidad de congéneres, así que puedes evitar una resaca intensa si evitas las bebidas que más tienen.
Entre ellas se encuentran el whisky, el coñac, el tequila y especialmente el bourbon. Por otro lado, las bebidas incoloras como la ginebra, el ron y particularmente el vodka son bajos en congéneres.

sueño-dormir-resaca
4. Duerme lo suficiente

Una noche de fiesta no significa solamente beber alcohol, también alterar nuestros patrones de sueño, a menudo durmiendo menos horas de las que acostumbramos. Esto no es causa de resaca, pero sí puede empeorar algunos de sus síntomas, como el cansancio o la irritabilidad.
Así que ya sabes: si has bebido, duerme bien e intenta volver a tus patrones de sueño habituales cuanto antes.

5. Haz un desayuno sano y nutritivo

desayuno-fruta-resaca
Tras la borrachera, los niveles de azúcar en la sangre son excepcionalmente bajos, y está demostrado que las resacas son peores en las personas que padecen hipoglucemia. De nuevo, esto no es una causa de resaca, pero sí que puede acentuar algunos de sus síntomas, como el dolor de cabeza y la debilidad.

Así que trata de hacer un desayuno sano y nutritivo, con algunos de estos alimentos que te recomendamos para la resaca, cuando te despiertes al día siguiente, para que los niveles de nutrientes en tu sangre recuperen la normalidad y así pases mejor esas horas.



SUERTE AÑO NUEVO

Qué hacer para tener suerte en el nuevo año

Besar a tu pareja:

Supuestamente besar a tu pareja en Nochevieja trae buena suerte para todo el año… Pruébalo, pero… ¡no tiene que ser un beso cualquiera!

Ropa interior roja y nueva:

Llevar ropa nueva y roja en Nochevieja significa empezar el año desde cero. Además el rojo es un color que atrae la felicidad y la buena suerte.

Puertas abiertas:

Las puertas y ventanas de tu casa deben estar abiertas durante toda la Nochevieja para comenzar sin problemas el Nuevo Año.

Empezar con el pie derecho:

Salir de casa en el momento de las campanadas con y volver a entrar con el pie derecho. ¡Así comenzarás el nuevo año de la mejor manera posible!

3 saltos:

Dar tres saltos con una copa de champán en la mano.

Bailar alrededor de un árbol:

Se cree que bailar alrededor de un árbol, al aire libre, durante la transición de un año a otro trae suerte y prosperidad.

Comer uvas:

Una tradición muy española, como ya sabemos… Aunque también tiene su versión en otros países. Por ejemplo, en Portugal comen 12 uvas pasas en las campanadas.

Ojos maquillados:

Los antiguos egipcios creían que el maquillaje impide a los malos espíritus que entren en los ojos.

Buscar una mariposa blanca:

si la primera mariposa que ves (volando) en el nuevo año es blanca, significa que tendrás un año muy próspero.

Tener un hijo:

Esto, tiene que estar preparado con bastante más antelación… Al parecer, los bebés nacidos en el día de Año Nuevo ¡son afortunados de por vida!

Barrer a medianoche:

Pasar la escoba en dirección a la puerta de casa simboliza expulsar las malas vibras, las penas y la negatividad.

domingo, 30 de diciembre de 2018

PLANIFICAR NUEVO AÑO

E
stamos en ese punto de inflexión entre un año que se va y otro que viene y no hablamos de otra cosa: propósitos, oportunidades, nuevos hábitos, deseos. Es tan agradable tener esa sensación de que podemos empezar desde cero, que podemos hacer las cosas bien desde el principio…

Si has llegado a este artículo es porque buscas algunas ideas para guiar tu proceso de formulación de nuevos propósitos. Bien, estás en el lugar adecuado, no te vayas. Pero antes déjame decirte algo…
Hay que ponerle un poquito de “magia” y de inspiración a este paso de definir tus metas para el próximo año. No podemos quedarnos en un ejercicio mecánico porque seguro que te ha pasado, más de una vez, que acaba el año y tus objetivos principales no se han cumplido.
En general esto ocurre porque lo que desea nuestra cabeza no está enraizado en nuestro corazón (tenemos objetivos sosos, convencionales, aburridos); o al revés, lo que deseamos ardientemente es más una fantasía que un objetivo alcanzable y realista.
Cómo planificar varios objetivos para el año que viene: 4 ideas
¿Cómo se hace para unir inspiración y sentido práctico? ¿Cómo podemos planificar el año de manera honesta y amable con nosotros mismos (en vez de desde la exigencia)? Te lo cuento a continuación a través de estos 4 pasos.  

Paso 1. Antes de nada, haz una lista de logros

Este paso es imprescindible, créeme. Antes de ponerte como un loco/a a soñar o estructurar qué vas a hacer en los próximos 12 meses, date tiempo para hacer un balance del año que se va.
Solamente cuando tenemos bien claro el punto de partida podemos plantear de forma realista los cambios futuros. Y este punto de partida es tu situación actual y la evolución de los últimos meses.  ¿De qué recursos dispones? ¿Qué has conseguido? ¿Cómo de rápido o de lento estás avanzando?
Un ejercicio que yo recomiendo, y que no sólo sirve como balance sino como un ejercicio de gratitud y reconocimiento hacia nosotros mismos, es hacer una lista de logros o tareas cumplidas.
Creo que empezar el año con exigencias hacia uno mismo (“este año SÍ QUE TENGO QUE…”) no es la mejor opción. Esto es lo que a veces sentimos cuando paramos a plantearnos nuevos objetivos: culpa por no haber avanzado los años anteriores y ansiedad terrible porque este año sí tenemos que conseguirlo (y si no, somos unos fracasados…)
Por ello, tómate el tiempo que sea necesario para repasar lo que has conseguido (o APRENDIDO, que es igual de importante) y entonces, y sólo entonces, empieza a plantearte las clásicas preguntas de qué vas a hacer este año, y qué te propones conseguir. 
 Paso 2: Definir tus palabras clave o guía para este año
Una vez que has hecho tu lista de méritos y tienes una idea más realista de en qué punto estás, llega el momento de determinar cuáles son los aspectos en que principalmente te vas a enfocar en los próximos meses.
El tiempo y la energía son limitados, algo que ninguno de nosotros acabamos de entender muy bien (de ahí que nos pongamos listas de objetivos que son inasumibles o pensar que podemos tener diez prioridades a la vez).
Es importante que tengas en cuenta desde hoy que a lo largo del año van a surgir situaciones en las que vas a tener que elegir y vas a tener que sacrificar algo, porque no tendrás tiempo y energía para hacerlo todo. Por ello, es bueno saber desde el principio a qué NO vas a renunciar bajo ningún concepto.
Es decir, ¿cuál quieres que sea tu prioridad este año? ¿Encontrar un nuevo trabajo o más bien una nueva pareja? ¿Crecer en tu negocio o pasar más tiempo en familia? ¿Aprender algo nuevo o ampliar tu círculo de amigos? ¿Más dinero o más tiempo libre? ¿Más vida exterior (salidas, fiestas, viajes, diversión) o más vida interior (reflexión, momentos en soledad, crecimiento personal)?
Decide en qué aspecto te vas a enfocar, empieza organizando tu tiempo en torno a él y después pon todo lo demás. A mí me resulta fácil descubrir cuáles son mis prioridades planteando la siguiente pregunta:
 ¿Qué título o qué palabras clave, le pondría a mi nuevo año?
 Por ejemplo, si hablamos de títulos podrías utilizar algo como esto:
  • El año en el que me consolidé en el trabajo o encontré la pasión de mi vida
  • El año en el que decidí hacer esos grandes cambios que me daban un miedo enorme
  • Un año de aventuras y diversión
  • El año en el que me enfoqué en ser un buen padre/madre para mis hijos.
  • El año en el hice una limpieza interior de todo lo que no me servía
  • Un año para acabar cosas y cerrar ciertas puertas definitivamente
 Y si en tu caso te es más sencillo trabajar con palabras clave, simplemente cierra los ojos y deja que vengan a tu mente las palabras de manera aleatoria…
Lo que es importante en este proceso de elección de un título o de unas palabras clave es que hagamos hueco a nuestra parte soñadora y creativa. Tal vez tu prioridad REAL no es la que te imponen desde fuera, sino que es otra cosa que no te atreves a decir en voz alta.
Contacta con esas cosas esenciales en tu vida a las que quizás no les estás dando el peso que merecen (porque te pierdes en objetivos accesorios). Y una vez que sepas cuáles son, conviértelas en tu prioridad para el próximo año.
Como he dicho antes, a lo largo de los meses van a darse situaciones en que tendremos que elegir entre destinar el tiempo y la energía a una cosa o destinarlo a otra. Tener claro cuál es nuestro objetivo primordial, nuestro título o palabras clave, nos ayudará a elegir sin ansiedad.
 Paso 3: Hacer una planificación por trimestres
Ya he hablado de lo importante que es dividir un proyecto grande en pasos muy pequeños para que sea realizable y no nos dé miedo pasar a la acción. No obstante, también resulta aconsejable hacer el ejercicio de mirar nuestra realidad de forma amplia, con mayor distancia y sin tantos detalles.
Los primeros días de enero son perfectos para ello. Tienes ante ti un calendario de doce meses en blanco, los doce en la misma hoja. Sería de gran utilidad que estimaras, a grosso modo, la fecha de finalización de ciertos proyectos o las tareas que tienes que realizar en meses concretos (y ver si se solapan, y por tanto te has marcado demasiados objetivos o si la planificación es razonable).

Nada como colocar nuestros proyectos grandes en un calendario para darnos cuenta de que nos hemos pasado de optimistas y hay tareas que tenemos que eliminar o postergar para otro año.

A mí particularmente me gusta mucho definir objetivos generales por trimestre, después desglosar estos por meses, y no perderme en más detalles. Suelo planificar más fino cuando va llegando el momento, porque los imprevistos me hacen cambiar el rumbo varias veces.
Tener una visión panorámica de lo que vas a hacer el año que viene, y mejor aún tener este calendario anual bien visible, en el despacho de tu casa, en el espejo del baño o en la nevera te ayudará a organizarte y  a tener claro a dónde te diriges.
Una recomendación importante: coloca tus prioridades, las definidas en el apartado anterior, en todos y cada uno de los meses. De esta forma te aseguras que realmente vives en consonancia con lo que es importante para ti porque ¿cuántas veces decimos que nuestra prioridad es la familia, o emprender un negocio nuevo, o cualquier otra cosa y luego no le asignamos tiempo?
Para que algo sea tu prioridad, dale un lugar preferente en tu calendario.Y a partir de ahí, organiza lo demás.
 Paso 4: Olvida los tiempos y momentos de otros
Finalmente, un error muy frecuente a la hora de plantearnos objetivos auténticos, es estar más pendientes de las vidas de otros que de nuestras propias circunstancias.
Decidir nuestros sueños y prioridades desde la comparación, la envidia, el dolor porque vamos “detrás” de todos mis compañeros de universidad, el deseo de complacer a mamá o lo que “se supone” que debería estar haciendo a mi edad, es caer en una trampa sin salida.
Por favor… olvida los tiempos y momentos de otros. La vida no es una carrera en la que “gana” el que llega antes (el que antes se casa y tiene hijos, el que antes encuentra un trabajo, el que antes hace un viaje alrededor del mundo, el que antes alcanza el éxito en su profesión artística…)
En realidad, no hay nada que ganar ni nadie a quien rendir cuenta aparte de nosotros mismos. No hay ningún “premio especial”para el que consiga las cosas con rapidez (bueno sí, hay un premio final común a todos nosotros: la muerte)
Cargamos con un montón de ideas preconcebidas en torno a los tiempos vitales. Y nada ensombrece más nuestros propósitos auténticos que las ideas preconcebidas. Por ejemplo, parece que lo idóneo es empezar la carrera a los 18, pero yo he conocido a personas que han empezado la universidad a los 30 y les va la mar de bien: hacen los estudios con más madurez, la mente más clara, más serenidad. Del mismo modo, hay personas que montan un negocio próspero a los 20 y a los 50 están arruinados, y otras que es a esta edad cuando empiezan a crecer económicamente. Por no hablar de hombres o mujeres que a los 38 tienen su primer hijo, mientras que otros van por el tercer vástago y el segundo divorcio.
¿Y qué es mejor? ¿Qué es peor? ¡Qué sabemos!
Es muy, pero que muy importante a la hora de definir tus prioridades y planificar mes a mes olvidarte de lo que hacen los demás o de lo que “se supone que deberías hacer a tu edad”.

Porque si acomodas tus objetivos a lo que se espera de ti, y no a lo que quieres realmente, por más que luches y te esfuerces no vas a conseguirlos, o puede que lo consigas pero te quedes insatisfecho.

La verdadera motivación nace de la convicción de que esto que te has propuesto y que has planificado con tanto mimo es lo que realmente deseas y necesitas, aunque vaya en contra de los “ritmos vitales convencionales”. 

En resumen:

  1. Comienza haciendo una lista de logros de los últimos 12 meses, ¡imprescindible!
  2. Decide un título para tu año o asigna ciertas palabras clave que revelen qué te importa por encima de todo.
  3. Aprovecha que tienes el calendario en blanco para planificar de forma general este nuevo año y tener así una visión amplia de lo que toca cada trimestre (incluye tu prioridad en cada mes)
  4. Recuerda que nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para hacer lo que quieres, no hay pasos universales que seguir ni un modo correcto de hacer las cosas. 
Espero que aproveches estos momentos de vacaciones para pensar con entusiasmo y sin miedo en qué es importante para ti.