visitas al blog

miércoles, 19 de septiembre de 2018

los yoes que llevamos dentro




Creemos que somos “uno” pero en realidad dentro de nosotros coexisten muchos “yoes” que están en conflicto entre sí, luchando por el control, por el dominio absoluto de este habitáculo que tenemos por cuerpo. Ya de por sí, los “yoes” emocionales tienen diferencias con los mentales, los de tendencia negativa con los positivos, los voluntariosos con los que se sienten perezosos, los valientes con los apesadumbrados. Todos conviven en algún rincón de nuestro interior saltando a escena en según que capítulo de nuestra vida, donde el conflicto abarca otras razones. Hay una tendencia generalizada de yoes que prevalecen, son los que nos representan diariamente, hasta rutinariamente pero eso no significa que no existan los otros, aquellos que están agazapados esperando que algo les provoque para salir al escenario de nuestra vida.
La tragicomedia de toda esta multiplicidad interior puede resultar pavorosa cuando hay una revuelta. Las diferentes voluntades interiores chocan entre si, agudizan el conflicto y actúan en diferentes direcciones. Es como para volverse loco, porque las dudas nublan la razón y ante tantos argumentos no sabemos dictar un veredicto que sea justo para todos, porque todos esos “yoes” nos pertenecen, forman parte de nosotros, de nuestra identidad.
Necesitaremos hacer un inventario psicológico de nosotros mismos para conocer que tipo de “yo” se está manifestando con más fortuna, cual otro está en constante conflicto, cual es el que nos domina y con cual de ellos tenemos que tener más precaución, etc.
Creemos que somos poseedores de una individualidad pero hay muchos momentos en nuestra vida que nos demuestran que eso es falso. El ser humano está hipnotizado por su fantasía, soñando ser león o águila cuando en verdad no es más que un gusano que se arrastra en sus pendencias, esas que están ocultas en su interior, esas que solo se descubren de puertas para adentro, en el interior de su alcoba, o de su cabeza. Ahí es capaz de plantarle cara uno a uno a todos esos “yoes” que esperan audiencia. Allí le da poder al magnánimo o al cruel, como soldados que coloca estrategicamente ante la batalla que tendrá que luchar cuando salga por la puerta. Por eso en algunas ocasiones avanzamos, crecemos y en otras degeneramos e involucionamos. Y esto a veces, con una incertidumbre absoluta o con una inconsciencia plena.
Esta es la verdadera naturaleza del ser humano; no podemos ser seres individuales porque somos una amalgama de muchos “yoes”, aunque si es cierto, que con el tiempo, con los años, conseguimos algo: descubrirlos, reconocerlos, organizarlos y darles protagonismo a unos o a otros, la experiencia también es un grado. Ya no pueden manipularnos ni crearnos la confusión como lo hacían cuando éramos más jóvenes, y sobretodo, ya no nos pueden hacer el mismo daño.
Anyma.


















No hay comentarios:

Publicar un comentario