Una tarde así ya predispone a darse
un paseo por las nubes, por esos cúmulos que entoldan el cielo, grises, opacos,
sin ningún rayo de luz que asome por entre sus algodones. Una tarde así ya es
lo suficientemente fría como para quedarse a la intemperie del cuerpo, hay que
practicar la introspección, el viaje al interior de uno mismo, pasear por los
rincones del alma, y resguardarse de las gotas de lluvia.
Me gusta la lluvia pero a veces,
arrastra demasiados lodos con ella; es mejor resguardarse y esperar. Una tarde
así puede ser la más maravillosa de tus tardes o también la más triste.
Anyma
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