A veces en el laberinto de una noche estrellada, se desliza un camino entre mis ojos y el infinito. Quisiera perderme en su longitud pero mis pies no consiguen alzarse ni un palmo del suelo, de este suelo que me sujeta a lo más intrínseco, como si de un imán se tratase.
A veces sueño que soy esa estrella que vaga por el azul de la noche y pende del
firmamento colgándose en mi ventana, a veces sueño ser una luz viajera, sin ataduras,
sin miedos, sin más preocupación que mi propio movimiento más, el aire azota mi
rostro devolviéndome así a la cruda realidad.
Soy una sola al unísono del viento , soy como una pieza de
porcelana partida en mil pedazos y
recompuesta con filos de plata. Soy tan dura como para resistir el embate del
tiempo sobre mi superficie sin resquebrajarme y a la vez, tan frágil que
cualquier presión mal calculada acabaría por hacerme añicos.
¡qué difícil recomponer lo que ya se ha roto!
¡Que difícil y que triste!
Anyma.


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