Avanzo lentamente por la
playa sintiendo el crujir de la arena húmeda entre los dedos. Frente a mí, las
olas que se quiebran ordenadamente sobre la orilla tallada, dejando tras de sí,
un hilo blanco, espumoso y disolvente. Mis pies, se sumergen en la primera ola
y la sal helada me llega al alma como un escalofrío.
Es un momento sublime e
inolvidable que abarca todos mis sentidos; el olor del mar, el fragor de la
resaca y yo, tan insignificante como un grano de arena ante tal inmensidad.
¿Qué criatura no sería capaz de sucumbir ante la belleza de esta bendita playa?
Mi primer encuentro con el océano, sueños de invierno que hoy alcanzo en el tiempo; se me figura inquietante y delicioso, como de un enamorado, su primer beso.
Mi primer encuentro con el océano, sueños de invierno que hoy alcanzo en el tiempo; se me figura inquietante y delicioso, como de un enamorado, su primer beso.
Anyma.
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